TENDENCIA
La Revancha de la Fotografía Analógica
El mercado de los productos para la Fotografía Analógica está en clara expansión. Muchas empresas nuevas han entrado en el mercado y muchas marcas históricas están viviendo una nueva primavera. Nuestros Workshop de disparo, revelado e impresión de fotografías analógicas están siempre llenos. En este artículo os explicamos por qué.
La llegada de las tecnologías digitales, entre el final de los años ‘90 y la primera década del nuevo milenio, parecía haber decretado la definitiva desaparición de las viejas tecnologías analógicas.
Para algunas de éstas, en realidad, el tan anunciado final nunca llegó verdaderamente: es el caso del papel impreso y sobre todo de los libros; para otras, como los discos de vinilo, la caída de las ventas fue progresiva pero más lenta de lo previsto; mientras que en el caso de la fotografía la muerte parecía haber sobrevenido inesperada y repentina.
La mayor parte de nosotros, después de haber descargado en nuestro PC la primera serie de fotos sacadas con una cámara digital de 5 Mega Pixel, simplemente olvidó en la vieja “analógica” su último rollo, encontrado casualmente 20 años después, aún parcialmente expuesto.
La calidad, la inmediatez del resultado y la facilidad de intervención en post producción del nuevo medio digital ya hacían superada la vieja película y parecía que no había realmente más ninguna razón para seguir usando los procesos analógicos, con buena paz de los nostálgicos de la Cámara Oscura.
Empresas como la Kodak, que aún ya se estaba preparando a la transición al digital, fueron pilladas por sorpresa. La caída de las ventas fue tan repentina que marcas históricas como Ilford y la italiana Ferrania, que en aquella época producía en Liguria todas las películas con marcas menores para medio mundo, siguieron a la Kodak y abrieron sus respectivos procedimientos de quiebra.
Si hasta hoy no os habéis interesado más por las películas fotográficas y como muchos pensáis que la fotografía analógica es ya una disciplina histórica con piezas de museo, quizás lo que estamos a punto de contaros os sorprenderá.
Si sois escépticos, sabed que desde el comienzo de 2018 todos nuestros Workshop donde se vive en primera persona el entero proceso de la fotografía Analógica han registrado el lleno completo y se encuentran entre los más solicitados de nuestro catálogo.
Ved el programa de nuestros workshop en la sección Academia.
Hace pocos días la Kodak (¡pues sí, todavía existe!) ha anunciado la reintroducción en el mercado de la célebre película en blanco y negro TMax P3200, una de las más rápidas y versátiles emulsiones monocromáticas en boga en los años ‘90. Se trata de un producto tecnológicamente mejorado respecto al de origen y que sigue la reintroducción en el mercado de las históricas TriX 400, TMax 100 y Tmax400 y de las películas a color de la serie Portra y Ektar.
En el comunicado de prensa de lanzamiento de la renacida P3200 se precisa que se trata de una elección de marketing para completar la propia cartera de productos frente a un mercado que ya está indudablemente en clara expansión.
Justamente así, el mercado de las películas analógicas está viviendo una fase de clara y notable expansión, y lo más interesante es que no se trata de viejos nostálgicos que han vuelto a practicar la vieja arte fotográfica con rollo y revelados químicos, sino que los nuevos consumidores son predominantemente jóvenes, nacidos en la era digital, que experimentan la fotografía analógica por primera vez en su vida.
Hay muchos testimonios en este sentido, basta pensar en el gran éxito que ha tenido la romana Ars-Imago, dinámica empresa compuesta exclusivamente por jóvenes que ha hecho de la fotografía analógica, y exclusivamente analógica, su negocio. En su tienda del barrio Prati de Roma es posible encontrar prácticamente la mayor parte de los nuevos productos, a menudo de empresas como la francesa Bergger, nacida cuando ya el final de lo analógico parecía en el aire.
La tendencia positiva en las ventas está sorprendiendo incluso a quien sobre este elemento había apostado, con iniciativas empresariales como la de los dos florentinos que han devuelto la vida a la marca Ferrania. Probad a buscar un rollo de Ferrania P30 — ya cosa de mercado negro a precios exorbitantes. Cada nuevo lote que sale de las líneas de producción reactivadas en escala reducida en Liguria, en la sede histórica del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de la antigua gran Ferrania, se agota en pocos minutos en el sitio de e-commerce estadounidense. No sabemos si llegará nuevamente a Europa.
También la ya citada Bergger no es menos: parece que el próximo rollo de Pancro400 será posible adquirirlo solo a partir de julio de 2018. En el Spazio Chirale tenemos aún uno en formato 120 pero tenemos miedo de usarlo. Por ahora lo conservamos en la caja fuerte junto con la colección de cámaras fotográficas del 800.
Pero ¿cuál es el motivo de este fenómeno?
El periodista y ensayista estadounidense David Sax proporciona una respuesta convincente y basada en atentos análisis de mercado en su libro de 2016 The Revenge of Analog, donde además de la fotografía analiza con atención también el mercado musical, de la producción papelera y de otras industrias ligadas a las tecnologías analógicas.
En pocas palabras la tesis de Sax es simple. Compramos productos analógicos porque simplemente satisfacen necesidades que no son cubiertas por los productos digitales, aunque sean análogos. Sax define nuestra época como “era post digital”. Después de haber digerido la borrachera de la digitalización en todos los aspectos de nuestro tiempo libre, la sociedad moderna simplemente está redescubriendo los productos analógicos, la mayor parte de los cuales permiten la fruición de una experiencia que implica casi todos nuestros sentidos, y en muchas situaciones esto es más satisfactorio.
En todos los casos analizados se identifican los típicos consumidores y sus propias necesidades. ¿Cuándo y por qué usamos la fotografía?
La fotografía congela y mantiene nuestros recuerdos: para las instantáneas el smartphone y la foto digital son la solución óptima. La fotografía es usada por reporteros, fotógrafos publicitarios, fotógrafos comerciales y de eventos: el workflow digital es más eficaz, práctico, tiene la mejor calidad y por tanto es la solución ideal.
Practicamos la fotografía por placer artístico, nos apasiona el proceso creativo, somos artistas visuales: la fotografía analógica permite expresar la propia creatividad con un proceso artesanal, único e irrepetible, que a menudo implica todos los sentidos. En este caso la fotografía analógica es el producto ideal.
Lo saben bien los estudiantes que han participado en nuestros workshop: uno de los conceptos recurrentes en los comentarios de fin de curso es el placer experimentado al perder la noción del tiempo. La Cámara Oscura tiene sus tiempos, sus ritmos, sus olores y malos olores, el líquido gotea, la oscuridad es un aliado y en la oscuridad se afinan los otros sentidos. Pero la experiencia ha empezado aún antes, con el susurro de la película que de la bobinadora pasa al rollo; el click de una réflex analógica es más complejo que el de una digital. Las imágenes no las puedes ver enseguida, disparas y lo que crees haber capturado está solo en tu cabeza hasta el día siguiente, cuando finalmente, tras una cadena de acciones en la cual cada simple error puede comprometer para siempre el resultado final, la imagen aparece sobre el papel en el líquido amniótico del baño de revelado. En Cámara Oscura no existe la tecla “undo” ni tampoco la tecla “Save”. Lo que al final de la jornada has colgado a secar en la cuerda es un trabajo único, irrepetible. Puedes rehacer todo el procedimiento pero nunca será igual. El hombre no es una máquina.
Saliendo de la experiencia del entero proceso de la fotografía analógica, desde el disparo hasta la alquimia del revelado y la impresión, resulta claro que el mercado de las películas y productos de Cámara Oscura no podrá menos que permanecer vital durante mucho tiempo. El progreso tecnológico será un progreso que mejorará, como ya está mejorando, los productos analógicos.
Pensar lo contrario es como pensar que ya no habrá mercado para colores, témperas, lienzos y pinceles porque los pintores trabajarán solo con Photoshop o Illustrator, y esto sabemos ya que no es cierto.
Descubre nuestros Workshop en la sección Academia.