ARTE

Arte Chirale: al descubrimiento de la nueva impactante obra de Gonzalo Borondo

Hemos patrocinado y respaldado con nuestra tecnología la última importante realización de uno de los más innovadores artistas contemporáneos. Os contamos en este artículo el viaje a Burdeos para la inauguración de la exposición.

El joven artista español Gonzalo Borondo es sin sombra de duda el fenómeno emergente del panorama del street art contemporáneo, que no deja de sorprender a público y crítica con una producción visionaria y poliédrica.

Ya habíamos tenido la oportunidad de producir la parte tecnológica de algunas de sus obras complejas como Ubiquitas, donde la estructura de iluminación de las placas de vidrio contribuía a crear el sentido del movimiento de la figura femenina que estaba representada allí, por lo que sabíamos de qué es capaz Borondo cuando decide utilizar la luz como materia creativa.

Sin embargo, cuando recibimos las especificaciones para la nueva instalación en curso en la ciudad de Burdeos, no podíamos imaginar el efecto final que la obra acabada tendría.

Sabíamos que la ciudad de Burdeos, en el ámbito de la iniciativa “Liberté! 2019”, había confiado a su genio la entera transformación del templo protestante de Chartrons, construido en 1832 y abandonado durante más de 30 años, considerado por muchos urbanistas uno de los símbolos de la resistencia arquitectónica de la ciudad francesa.

Los kilómetros de tiras LED y los tres complejos sistemas de control a microcontrolador que hemos entusiastamente realizado, basándonos solo en bocetos a lápiz hechos por teléfono hablando con sus asistentes, dejaban presagiar algo imponente, así como las primeras secretísimas imágenes filtradas desde la obra que procedía a marchas forzadas en los tres meses de gestación permitidos por los tiempos del proyecto.

Con ocasión de la inauguración fijada para el 21 de junio, día del solsticio de verano, decidimos por tanto cerrar nuestro Spazio Chirale y concedernos unas vacaciones con todo nuestro staff en la ciudad francesa, atraídos también por los criaderos de ostras y por los numerosos Châteaux productores de vinos de excelencia, para el merecido descanso tras haber trabajado también nosotros con horarios absurdos para respetar los plazos impuestos por el calendario.

Obras de este tipo requieren inversiones importantes y a pesar de que el Ayuntamiento de Burdeos hubiera asignado un presupuesto para la realización del proyecto decidimos de todos modos intervenir también como patrocinador cofinanciando parte de los costes de la componente tecnológica.

De este modo nos ganamos el rol de main partner con su correspondiente logo “Chirale” impreso en los numerosos carteles que tapizaban la ciudad en los días previos al evento de apertura.

Con la ocasión, para permanecer en tema con el arte figurativo y el dibujo a través de la luz, llevamos con nosotros un buen equipo de aparatos para la fotografía analógica, entre los cuales una Rolleiflex biótica de 1958, una Nikon F de principios de los años ‘60, una Leica Standard de 1936 y una casi contemporánea Nikon F5, y obviamente un buen número de rollos en película, rigurosamente de tipo experimental.

A las fotos que tenían que constituir el reportaje de viaje destinamos una Kodak Double X, la célebre película cinematográfica utilizada en Hollywood para las tomas en blanco y negro en películas como Memento, Kill Bill, Manhattan y la Lista de Schindler.

Junto con los equipos fotográficos llevamos también con nosotros parte de los equipos de laboratorio que inevitablemente serían necesarios para las modificaciones de último minuto.

Una vez llegados a Chartrons y entrados en el Templo nos quedamos literalmente con la boca abierta. La primera sensación fue de incredulidad. Cada esquina y elemento del templo había sido objeto de la intervención del artista.

Puertas, atrios, espacios, paredes, bóveda, suelo, escaleras resultan reinterpretados y reinventados, a veces con pintura, a veces con instalaciones.

La Obra, que se titula MERCI, es una exposición temporal, que será destruida a finales de agosto. Como comentó Art Vibes, “el tema parece ser la inexorable transformación de la naturaleza en el tiempo, una naturaleza para contemplar, un tiempo suspendido que se vuelve cíclico, sensual, imperceptible, múltiple”.

El discurso artístico de Borondo es complejo y original, nada que ver con los temas clásicos y conocidos del Urban Art.

Una exposición absolutamente para ver; tenéis tiempo hasta finales de agosto de 2019.

Preferimos no anticiparos nada; sabed solo que el material vídeo y fotográfico que ya se encuentra en la red no hace justicia a la monumentalidad del proyecto conducido por un equipo de artistas excepcionales que, además del genial español, comprende autores reconocidos entre los que está Fabrizio Cicero, que ha cuidado precisamente la interacción luminosa.