ARTE

¿Y si la decadencia de Roma se debiera a un Proyecto bien preciso?

El nuevo libro fotográfico de Carola Gatta. Una obra genial que arroja una luz inquietante sobre uno de los mayores misterios de nuestros días.

Contar el lento y constante proceso de decadencia de la ciudad de Roma sería un argumento demasiado obvio para un proyecto fotográfico.

Además, la fotografía, desde su nacimiento, ha tenido entre sus vocaciones la de ser un instrumento de denuncia de los problemas y de las injusticias del presente, en virtud de su objetividad al retratar la realidad tal como es. Una fotografía puede ser la prueba de un hecho, mientras que una pintura, por su naturaleza, es algo artificioso, fruto de la elaboración mental del autor.

Por esta vieja, errónea y antigua concepción, la fotografía es aún hoy considerada por algunos un arte menor, limitada por ser un retrato instantáneo y objetivo, al contrario que la pintura, que es fruto de la creatividad y de la expresión del artista, que pone sobre la tela sus propias imágenes mentales.

Por suerte, un siglo y medio de ejercicio del arte fotográfico ha demostrado que esta idea es absolutamente equivocada y el “nuevo medio” expresivo ha permitido a los grandes fotógrafos del siglo XX producir obras maestras inolvidables.

Sin embargo, la foto de denuncia y el reportaje de género siguen siendo uno de los temas preferidos por los muchos practicantes del arte fotográfico. Este hecho, unido a otro clásico prejuicio sobre el Arte, según el cual el artista es más artista si expresa sufrimiento, es la principal razón por la que los festivales y las muestras dedicadas a la fotografía rebosan de obras en las que la denuncia social y el retrato de los sufrimientos que afligen al género humano son el mensaje sobre el que se funda la obra.

Carola Gatta no pertenece a este género de artistas.

Carola Gatta pertenece a aquel género de autores que saben darle la vuelta a los esquemas convencionales del lenguaje del arte y utilizan la ironía para haceros llegar, potente, su mensaje. Un mensaje que sorprende, divierte, a veces hace reír, pero no por ello es menos eficaz y profundo.

Y eso es lo que ocurre en su maravilloso primer libro fotográfico: Once Were Warriors. Una pequeña obra maestra cuidada por los magníficos creativos de Yogurt Creative Agency, un libro genial que nos fascinó desde el primer momento y que decidimos producir.

El trabajo fue concebido durante el período de máxima decadencia de nuestra Capital, un período en el que la vegetación estaba retomando posesión de calles y aceras, animales salvajes vagaban impunemente por las zonas residenciales, las rampas de acceso a las paradas de metro se transformaban en rápidos en crecida y el transporte público era cotidianamente escenario de incendios espectaculares.

Una situación surrealista, tan surrealista que hacía pensar que todo aquello era demasiado absurdo para ser fruto de simple incuria y negligencia por parte de las administraciones y de los ciudadanos.

Tenía que haber una razón detrás de este escenario, solo fuerzas sobrenaturales y malignas habrían podido crear todo esto, a menos que…

Y he aquí que, de pronto, se abre una rendija, un destello de posible racionalidad.

Como ocurre en las mejores tramas, llega providencial el descubrimiento, un hallazgo casual de materiales que deberían haber permanecido secretos: fotos, evidencias, documentos, que arrojan una luz repentina sobre todo. Más que una rendija, es un verdadero rayo de luz que finalmente lo aclara todo, lo hace todo obvio.

Cómo la Artista llegó a saberlo no se puede saber. Podemos hacer hipótesis, pero serían solo conjeturas.

Quiénes sean los hombres y las mujeres con aire importante, erudito, probablemente científicos, retratados en las fotos, no podemos saberlo, así como tampoco logramos entender si las fotos son recientes o pertenecen a un mundo académico de otros tiempos.

Lo cierto es que el borrador de carta dirigido a los “Poderes Fácticos” explica lo importante.

¡Está todo planeado, todo querido, todo fruto de un proyecto preciso con un fin preciso!

“Tenemos que hacer algo distinto, algo nunca hecho en el curso de la Historia. Es el momento de transformar Roma en una jungla.”

Llegados a este punto os estaréis preguntando por qué.

La respuesta está en el título del libro, la respuesta es porque: “Once Were Warriors”.

Una vez fuimos una Civilización Guerrera.

¿Y qué tiene que ver esto con la decadencia de Roma?

Tiene que ver, vaya si tiene que ver…

Os lo habíamos dicho, el libro de Carola Gatta es genial. Verdaderamente genial.