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e-Wallet de Admiral Pay, un proceso innovador para un producto innovador

Chirale ha realizado uno de los primeros sistemas complejos, a escala nacional, con arquitectura de microservicios, que permite al cliente reducir el time-to-market en la liberación de nuevos productos y funcionalidades. Descubre cómo.

El mercado de los pagos electrónicos es uno de los sectores en mayor crecimiento en los últimos años.

Según un estudio del Osservatorio del Politecnico di Milano, ya en 2020, a pesar de la caída de los consumos, el volumen de las transacciones electrónicas había aumentado casi 5 puntos porcentuales, con una tendencia destinada a desplazar cada vez más el uso del efectivo.

Es por tanto fácil imaginar cuán elevada es la competitividad en este sector y cuán ardua es el desafío de Admiral Pay al convertirse en uno de los principales circuitos a escala nacional.

Un sector caracterizado por normativas vinculantes muy exigentes, continuos cumplimientos y variaciones de las normativas de referencia, alta tecnología y una competencia hecha de calidad del servicio y atención al cliente.

En este escenario se sitúa la reciente liberación del sistema de e-Wallet, encomendado por Admiral Pay a Chirale.

El resultado fue un producto innovador, fuertemente orientado a las necesidades de los consumidores, diseñado, realizado y mantenido constantemente actualizado mediante el uso de métodos y tecnologías innovadoras, que constituyen uno de los primeros importantes casos de uso de arquitecturas de microservicios y modelo de desarrollo DevOps existentes en Italia.

¿Quién es Admiral Pay, qué es y por qué es importante un e-Wallet y en qué consiste la innovación de la que acabamos de hablar?

En este artículo intentaremos dar una respuesta, contándoos sobre nuestro último gran proyecto.

Admiral Pay es el Instituto de Pago de Novomatic Italia, la filial italiana del gran grupo austriaco, líder mundial en el sector de las máquinas y sistemas de juego, Concesionaria del Estado para el control telemático y la explotación de los sistemas AWP y VLT.

El control de la regularidad fiscal en el ejercicio del juego legal y la lucha contra el blanqueo de dinero son dos de los principales objetivos de este tipo de operadores. El desincentivo al uso del efectivo a favor de métodos de pago electrónicos y trazables es una de las principales herramientas con las que perseguir estos objetivos.

Admiral Pay es, a todos los efectos, un Instituto de Dinero Electrónico, sujeto a la autorización y al control por parte de la Banca d’Italia.

La oferta de servicios eficaces y fácilmente disfrutables, que respondan a las necesidades de los consumidores, es un factor fundamental para diferenciar y hacer competitiva la propia oferta. La herramienta e-Wallet se desarrolló precisamente en este sentido.

E-wallet es la abreviatura de “electronic wallet”, literalmente monedero electrónico, traducido también como monedero digital, una herramienta de tipo virtual que puede contener tarjetas de pago, tarjetas de fidelización y puede permitir cualquier operación de compra o movimiento de dinero a través de un smartphone u otros dispositivos electrónicos.

El e-wallet sustituye el efectivo presente en el monedero físico del consumidor. Los pagos se realizan a través de las sumas depositadas en tarjetas o cuentas corrientes vinculadas al e-wallet.

Las transacciones deben tener lugar en total seguridad a través de Apps específicas diseñadas para garantizar elevadas prestaciones en el respeto de todos los estándares previstos por la ley.

El e-wallet de Admiral Pay permite cobrar las ganancias de juego, realizar pagos de cualquier tipo, retiros y depósitos de dinero sin umbrales, como en una cuenta corriente normal, recargas telefónicas o de otros servicios en suscripción, pago de facturas, multas e impuestos.

A través de este nuevo servicio, cada POS (Point of Sales) adherido al circuito Admiral Pay se convierte en un one-stop-shop, permitiendo al cliente realizar todas las transacciones que necesite.

Las criticidades de un proyecto de este tipo son fundamentalmente dos: garantizar la máxima reactividad a las necesidades del mercado liberando mejoras y nuevos servicios en tiempos muy breves y garantizar una alta eficiencia en la gestión de las transacciones sin penalizar fiabilidad y seguridad.

Para gestionar simultáneamente las dos criticidades recién enumeradas, es necesario no solo el uso de tecnologías adecuadas, sino también la adopción de un método de desarrollo y liberación del software de tipo innovador.

La organización clásica de las actividades de producción del software prevé una clara separación entre las actividades de desarrollo (development) y la gestión de la explotación (operations).

Este tipo de metodología se define también en silos, es decir, en compartimentos estancos.

Una parte de la organización implementa el ciclo de desarrollo, habitualmente mediante un modelo de tipo agile, que itera entre las actividades de análisis de los requisitos, diseño, desarrollo y testeo del software, hasta que se alcance una release estable y testeada de un conjunto de funcionalidades aplicativas.

Finalizado el desarrollo y el testeo de un lote o release, el software se entrega a la unidad organizativa que gestiona la explotación, o operations, y el software se libera al uso efectivo a través de un procedimiento específico de “puesta en producción” o roll-out.

Cualquier problema detectado en la fase de roll-out comporta el roll-back a la versión estable anterior y el retorno del software al ciclo de desarrollo.

En todas las grandes empresas italianas está de hecho presente este tipo de organización. Las dos unidades organizativas de desarrollo y explotación están a menudo constantemente en conflicto entre sí, con la consiguiente burocratización e ineficiencia del proceso de adecuación e innovación del software.

En el campo de la Ingeniería del Software, para proyectos de liberación de productos innovadores en los que el time-to-market es un factor decisivo para la empresa, se ha teorizado un modelo de tipo distinto, en el que las dos fases de desarrollo y liberación en explotación se gestionan según un ciclo continuo.

Este modelo recibe el nombre de DevOps, de la crasis de los dos términos Development y Operations.

La efectiva implementación de un modelo DevOps dentro de una gran empresa no es un objetivo fácil de alcanzar.

Hay que superar una serie de obstáculos y resistencias por parte de la organización, resolver problemas de naturaleza metodológica, práctica y tecnológica. El riesgo es el de liberar productos no válidos desde el punto de vista de las funcionalidades, eficiencia y seguridad, o de no conseguir implementar realmente el modelo, fallando en los objetivos relacionados con la velocidad de liberación de los nuevos productos.

En el caso del proyecto encomendado por Admiral Pay, conseguimos alcanzar concretamente este objetivo. La primera release del nuevo e-wallet fue liberada en explotación y difundida en los Puntos de Venta seleccionados para la fase piloto en el mes de diciembre de 2021.

La fase piloto fue brillantemente superada y en el mes de enero se inició la difusión del nuevo servicio en toda la red nacional, simultáneamente a la distribución de un nuevo modelo de terminal multifunción.

Desde entonces, el sistema ha sido objeto de numerosas modificaciones, solicitadas por distintos actores de la cadena a medida que el uso del nuevo producto y de los nuevos terminales se intensificaba, con las consiguientes liberaciones continuas que han demostrado la elevada reactividad de la organización y la capacidad de liberar nuevas funciones o mejoras en el arco de horas en lugar de semanas o meses, como ocurría anteriormente y sigue ocurriendo en la mayoría de los competidores.

Este importante resultado se ha alcanzado gracias a la capacidad de Chirale de afrontar proyectos complejos, de alto contenido innovador.

Al éxito han contribuido distintos factores. En primer lugar, fue fundamental la implicación de toda la red de empresas que operan establemente en el FabLab Ostiense. Se trató, de hecho, del primer gran proyecto llevado a cabo en el Digital Innovation Hub di Roma.

Esto permitió recurrir a las mejores competencias presentes en el ecosistema del Hub y aprovechar industrialmente los resultados del proceso de investigación continua, que tiene lugar en régimen de open innovation desde hace ya varios años.

Además de las competencias poseídas en los sectores de los servicios electrónicos de valor añadido y de la cybersecurity, ampliamente presentes en nuestro Hub, se aprovecharon tecnologías específicas de la Ingeniería del Software, como la containerización y la orquestación, para resolver las criticidades bien conocidas que afectan al modelo DevOps y normalmente determinan su fracaso.

Pero ¿cuáles son las innovaciones tecnológicas puestas en campo por Chirale?

Ante todo, el sistema fue diseñado según una arquitectura software denominada de “microservicios”.

Respecto a una arquitectura tradicional, el sistema se descompone en un mayor número de funcionalidades elementales, cada una dedicada a una tarea precisa, lo más elemental y reutilizable posible en la implementación de servicios más complejos.

Cada microservicio se desarrolla por tanto según un propio y autónomo ciclo de vida del software.

El proyecto debe ser conducido por personal experto, altamente especializado, capaz de diseñar una correcta descomposición en módulos atómicos realmente independientes y reutilizables. Idealmente, pero también prácticamente, cada componente software que implemente un microservicio debe poder ser liberado en explotación sin traumas significativos para el resto del sistema.

El ciclo integrado y continuo de desarrollo y liberación de software DevOps está fuertemente reforzado por la presencia de una arquitectura de microservicios.

El principal problema que afecta a la liberación en explotación de nuevo software es la compatibilidad y las interacciones con la configuración actual de los sistemas operativos y middleware presentes en los servidores.

Para obviar a este problema se ha desarrollado la tecnología de los denominados containers, es decir, entornos asimilables a servidores virtuales dedicados a módulos o sistemas software individuales que los aíslan del entorno, garantizando la instalación inmediata, y la eventual reubicación, en servidores físicos distintos.

En nuestro caso se utilizó la tecnología de los containers Docker, que representa el estado del arte en este campo.

Utilizando los containers para distribuir y operar los microservicios de los que se compone una aplicación, surge el segundo importante problema: la gestión de la complejidad debida a la proliferación de los containers.

Para resolver esta ulterior criticidad se han desarrollado tecnologías específicas denominadas de “orquestación”, que permiten a los gestores del operations gobernar fácilmente y de manera segura el conjunto de los containers.

En nuestro caso, la tecnología de orquestación elegida fue Kubernetes, otro ejemplo de estado del arte en su ámbito.

El sistema de e-Wallet de Admiral Pay, por lo que sabemos, es una de las primeras aplicaciones complejas, distribuidas y utilizadas a escala nacional, que implementa en la práctica una arquitectura de microservicios, containerizada y orquestada en el ámbito de un proceso DevOps.

El resultado final es un sistema que permite a Admiral Pay reaccionar en tiempo real a las necesidades del mercado, posicionándose siempre un paso por delante de la competencia.