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Fotografía Analógica: ¿por qué seguir disparando en película?
La Fotografía Analógica está en plena expansión. A través de este relato os explicamos por qué.
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Desde hace aproximadamente un año hemos añadido a nuestra programación de cursos y eventos un workshop de fotografía analógica de formato muy particular.
Desde hace aproximadamente un año es uno de nuestros workshop más solicitados, y no ha habido edición en la cual los puestos disponibles no estuvieran agotados.
Como muchos de nuestros eventos destacados, parte de las actividades se desarrollan en el Spazio Chirale de Garbatella, FabLab y Atelier con buena exposición a la calle gracias a dos amplios escaparates y a un montaje que recuerda una galería de arte.
Galería de Proceso es como preferimos llamar a este nuestro espacio, porque más que las obras en sí nos gusta exponer los procesos a través de los cuales las propias obras son realizadas. “Process Matters” es uno de nuestros eslóganes preferidos.
Y precisamente el proceso es el protagonista de la historia que estamos a punto de contaros y la razón que está a la base de la respuesta al título de este artículo.
Durante uno de nuestros concurridos workshop el escaparate del Spazio Chirale había sido como siempre montado a tema, y una composición de películas de 35 mm, artísticamente expuestas en una maraña de tiras con las características perforaciones que las hacen reconocibles también para quien nunca ha disparado fotografías analógicas, había atraído la atención de un transeúnte.
El Spazio Chirale ha sido diseñado para atraer la atención de los transeúntes y por ahora los habitantes de la Garbatella se han acostumbrado al hecho de que dentro suceden cosas a veces extrañas y bizarras, y el escaparate es a menudo objeto de retrato con consiguiente post en los grupos sociales reservados a los ciudadanos del barrio.
Estamos por tanto acostumbrados a personas que cruzan la puerta de entrada como si fuera una tienda siempre abierta al público, pero al fin y al cabo tenemos dos escaparates a la calle y una puerta de cristal justo como una tienda.
Por lo cual no era extraño que un visitante hubiera entrado y estuviera mirando con curiosidad la maraña de películas y los otros objetos de aspecto extraño que estaban en la mesa al lado del escaparate.
— Buenos días, ¿quiere saber algo? Pregunte tranquilamente.
— ¿Pero las hacen aún?
— ¿Qué hacen aún?
— ¿Las películas, todavía venden películas?
— ¡Por supuesto que sí! Es más, últimamente han salido muchas películas nuevas, con nuevas tecnologías que hace veinte años ni siquiera existían.
— ¿Pero por qué?
— ¿Por qué qué, perdone?
— ¿Por qué las hacen aún? Pensaba que ya con las cámaras digitales no había más películas. ¿Pero la Kodak no había quebrado? Porque esa parece justo una Kodak.
— Estaba en quiebra, la Kodak, pero ahora hay de nuevo, está reorganizada, en Alemania, la Kodak Alaris, fabrica películas, está también la Ilford, recomprada por los viejos propietarios que la habían vendido a una multinacional, esa es una Ferrania P30… vale sería una historia larga… De todos modos la fotografía analógica ha vuelto a lo grande, sabe.
— ¿Pero por qué? ¡Justo se me escapa!
— No es algo extraño, podría parecer algo extraño, pero si lo piensa un instante no es así. Intento explicarme. Por ejemplo, según Usted, los pinceles, los lienzos y los colores al óleo ¿los hacen aún?
— Por supuesto que sí. ¿Por qué me lo pregunta?
— ¿Y esto no le parece extraño?
— ¿Por qué debería ser extraño? Los pintores existen aún, y además si uno quiere pintar, así por diversión, hay mucha gente que pinta.
— ¿Y no podrían usar un ordenador con Illustrator o Corel Draw u otro programa de dibujo?
— ¡Pero qué absurdo! ¿Un pintor con Illustrator? Un pintor ya no sería un pintor, esos son los grafistas que usan Illustrator.
— Sin embargo, antes de que hubiera ordenadores personales los grafistas usaban plumas, lápices, pinceles, los mismos instrumentos que cualquier artista gráfico. Ahora usan los ordenadores porque es más eficaz para su trabajo.
— No entiendo qué tiene que ver esta comparación. Los grafistas son una cosa, los pintores o los artistas que usan lápices, carboncillos son otra cosa, no confundamos las ideas… y además quien pinta aunque no sea un artista lo hace por pasión y diversión, ¡con el ordenador no sería divertido!
— ¿Ve que en cambio empieza a entender?
— No. No entiendo.
— Sí, en cambio. El pintor expresa su creatividad también gracias al proceso manual y a su técnica que emplea ciertos medios y ciertos productos, quien pinta se divierte, porque expresa su creatividad, el lienzo, el pincel, su matericidad, el mezclar de los colores en la paleta, los olores, los leves sonidos que se producen… el proceso es parte integrante de la experiencia, el proceso es una parte fundamental de la expresión artística, es el recorrido que lleva a la obra final. Cada obra es tal gracias al proceso que la produce. Por esto la fotografía analógica es algo absolutamente distinto de la fotografía digital.
— …¡Esto es cierto! ¿Sabe que nunca había pensado en ello?
— La fotografía digital es perfecta y mucho más eficaz que la fotografía analógica para muchos profesionales — reporteros, fotógrafos industriales — que producen y venden imágenes; hay también fotógrafos artistas que se expresan bien con el proceso digital, aman el proceso digital y hábiles en el uso de productos como Photoshop realizan obras de arte, absolutamente de valor. La fotografía analógica simplemente es distinta, porque se desarrolla según un proceso muy distinto. Las sensaciones que se experimentan durante la realización de una foto analógica no tienen nada que ver con el workflow (lo llaman así) digital. Son dos cosas distintas. Practicar escultura es algo distinto de practicar la pintura o el arte gráfico digital, así la fotografía digital es algo distinto de la fotografía analógica. Hoy, en este espacio no estamos haciendo fotografía (término que en realidad sería ambiguo) sino fotografía analógica. En un tiempo la fotografía era solo analógica y se llamaba simplemente fotografía. Hoy hay la fotografía digital pero hay aún la fotografía analógica y, por lo que estamos viendo, la habrá para siempre, justo como la pintura sobre lienzo, y esto lo han entendido bien también los productores de películas, viejos y nuevos.
El desconocido visitante se fue satisfecho y también un poco animado, porque saber que un mundo no ha desaparecido, sino más bien está vivo y vital, es algo que en el fondo da gusto.
Para nuestro laboratorio la fotografía analógica ha sido una apuesta ganadora.
Paradójicamente una tecnología que la mayoría creía desaparecida hace una veintena de años es hoy propuesta como una innovación de proceso para los artistas visuales que usan la fotografía como medio expresivo.
Justo los artistas fueron los primeros sujetos atraídos por nuestra propuesta, sobre todo los artistas conceptuales. El arte moderno se basa ya en el equilibrio entre sus tres paradigmas más importantes: estética, técnica y conceptual.
Para muchos autores el arte no es compatible con la tecla CTRL+Z de los instrumentos digitales: la función ‘undo’ que cancela para siempre los errores del proceso de producción de la obra le quita valor a la obra misma. Un proceso único e irrepetible tiene más valor que un proceso serializable. ¡El arte no puede ser producción seriada!
Pero no hay solo esto.
Para muchos de nosotros la fotografía es un hobby, una actividad que pertenece a la esfera del tiempo libre, y cuando entramos en este ámbito, necesidades y exigencias son muy similares a las que tienen los artistas de profesión, suponiendo que el arte pueda ser una profesión.
No hablamos de fotografía instantánea, de disparos hechos para compartir momentos y recuerdos, para estas cosas la fotografía digital es asombrosamente perfecta, hablamos de afición y tiempo libre, fotografiamos con el mismo espíritu con el que nos pondríamos a pintar un cuadro o a decorar objetos para la casa o cualquier otra fútil actividad de bricolaje.
Cuando entramos en esta modalidad lo que cuenta es la diversión y la implicación sensorial que la actividad a la que nos dedicamos nos devuelve.
Nuestro Workshop enseña justamente esto. Por esto escribíamos al principio que es un Workshop de formato muy particular. Es un Workshop que tiene la pretensión de enseñar cómo vivir una experiencia más que la técnica que sirve para practicar la fotografía analógica.
Es un evento de dos días diseñado para transferir y suscitar emociones.
Habitualmente se empieza el sábado por la mañana, hacia las 10:30, 12 alumnos y a veces algún invitado ilustre, algún artista o fotógrafo que pueda hablar también de fotografía además que de emociones, procesos químicos y experiencias, una quincena de personas en total alrededor de una mesa para introducir el tema y contar lo que sucederá a continuación.
Es en este momento que los alumnos entienden verdaderamente que tendrán que hacer todo personalmente, comenzarán un proceso que terminará al día siguiente al final de la tarde. Desde ahora cualquier acción, variación sobre el tema, error tendrá efectos irreversibles sobre el resultado final, sobre las copias fotográficas que se llevarán a casa el domingo por la noche.
“Es la primera vez que experimentáis este proceso. Cuando salgáis no os concentréis demasiado en los disparos, no hagáis hoy la foto de vuestra vida, el scoop que os podría hacer famosos, podríais con una nadería destruir la imagen en el rollo, es más podríais no tener justamente la imagen en el rollo, ¿habéis cargado alguna vez un rollo antes?”
“No, nunca lo habéis hecho, pero al pequeño químico habréis jugado y aquí jugaréis con la química, probetas graduadas, dosis, concentraciones, no siempre salían los experimentos del pequeño químico ¿verdad?”
A este punto se empieza. Película al metro, bobina de 30 m.
“Atentos a la luz, atentos al manipular la bobinadora, el rollo recargable se abre así, atentos a la lengüeta cuando lo cerráis, la luz no debe entrar, la fotografía está hecha de luz pero la película se destruye con la luz.”
Empiezan las sensaciones, el olor de la emulsión recién salida de fábrica, el susurro de la película virgen que corre por la bobinadora.
“¿Habéis puesto el carrete del rollo en el sentido correcto? El rollo si lo enrolláis mal después no avanza en la cámara, quizá no os dais cuenta y creéis hacer fotos pero después las fotos no están, el negativo sale todo transparente.”
“Si no tenéis vuestra cámara fotográfica podéis usar una de las nuestras. ¿Tienes una cámara? ¿Sabes usarla? Enséñala, no, no funciona, falta la pila, claro es analógica pero tiene pilas, sirven para el exposímetro y esta si el exposímetro no funciona dispara a velocidad fija, sí es una porquería pero por un periodo las hacían así, mecánicas pero con el obturador electrónico, es analógica no mecánica, la electrónica no es sinónimo de digital, y además digital se refiere al sensor no a los automatismos de la cámara, de todos modos toma una de las nuestras.”
“No, no son digitales, también esas son analógicas, son las cámaras profesionales de finales de los años ‘90, autoenfoque, sensores sofisticados, electrónica, prácticamente iguales a las modernas digitales solo que tienen la película en el lugar del sensor.”
“Si no eres un fotógrafo experto son la mejor elección. Encuadras y disparas, exposición y enfoque impecables, una variable menos que controlar en el proceso.”
Pero, ya lo hemos aprendido, serán las últimas en ser elegidas y a menudo se quedan en la mesa.
“Has venido aquí a experimentar lo analógico y las cámaras de los años ‘70 te parecen más en tema con el mood de la jornada.”
“Hermosísima esa, una profesional de principios de los años ‘70. Pesada, ¿verdad? En realidad pesa como las profesionales de hoy pero parece más pesada. Es al tacto que es distinta. Acero, acabados cromados, sentido de solidez y robustez.”
“También tiene un olor agradable, olor a tecnología. Tiene aspecto vintage pero huele a alta tecnología, singular ¿verdad? ¿Cómo puede la tecnología tener un olor?”
En realidad es el silica gel, se pone en los embalajes para absorber la humedad y asegurar el ambiente justo de conservación para los productos, es una cuestión de memoria olfativa, todos los productos electrónicos son vendidos y conservados con el silica gel, es el primer olor que sentimos cuando abrimos la caja. Se usaba ya en los años ‘70 y ahora como entonces lo asociamos a los productos tecnológicos.
En realidad siempre he tenido la sensación de que el acero satinado de los viejos cuerpos de cámara exaltaba el perfume incensado del silica gel, pero no lo digo por no parecer un exaltado.
“Te muestro cómo funciona.”
Sensación de fluidez y fiabilidad de los mecanismos. Sonidos sumisos, inconfundibles tic-tac de micromecánica de precisión. El obturador está cargado. Se percibe el silencio del muelle bajo presión.
El click inconfundible del disparo, más un schklock que un click. También las réflex digitales hacen click cuando levantan el espejo, pero este es un click distinto, más corpulento, más rico de armónicos, hay algo más. Es el cuerpo de cámara de los años ‘70, tiene menos plástico dentro, resuena de modo distinto. Es un bonito sonido, da satisfacción.
“Carguemos el rollo. Hasta los años ‘80 se usaba este mecanismo aquí, con la lengüeta de la película que debe entrar en esta ranura aquí en la mitad del carrete. Si no agarra bien la lengüeta se desengancha y la película no avanza. Tú piensas que estás disparando, haces fotos y sigues recargando el obturador pensando que el fotograma avanza, 1, 2, …, 32, 34, estamos casi al final, los rollos tienen 36 poses, 35, 36, es la última, 37, casi siempre hay un fotograma de más, 38, 39, …, hay algo extraño, quizá rebobino y saco el rollo dado que tiene que estar a la fuerza terminado. ¡Equivocado! El rollo nunca ha avanzado, si lo desarrollas sale todo transparente. Por supuesto puedes abrir e insertarlo mejor, quizá esta vez funciona, pero las fotos que pensabas haber disparado en realidad nunca las habías capturado, instantes e imágenes perdidos para siempre.”
“A veces sin embargo abres y encuentras el rollo todo enrollado en el carrete. En el fotograma 36 has cargado con fuerza y arrancado el otro lado de la película que se ha despegado del rollo. ¿Y ahora? Cierra inmediatamente, las películas están hechas para proteger los fotogramas enrollados más profundamente. Extraemos la película a oscuras y verás que algo sale. Si tenemos suerte hemos quemado solo los últimos 3 o 4 fotogramas.”
“¿Todo claro? ¿Cargado bien? Comprueba que la manivela del otro lado gire cuando cargas el obturador, significa que la película avanza.”
“He hecho una foto de prueba, ¿cómo hago para verla? ¡Oh, qué tonto, aquí no hay display!”
“No, en efecto no puedes verla, debes recordar las fotos que has hecho, la verás si todo va bien mañana, después de las pruebas a contacto.”
“¡Vamos chicos, todos a fotografiar. Bonito, pero qué ansia!”
La Garbatella no está mal para fotografiar.
“¿Pero sabes que la Garbatella es justamente fotogénica?”
“Aquí estamos todos de vuelta. ¿Cómo ha ido? ¿Fotos hermosísimas? Hermosísimas no sé, pero algunas me gustan, no veo la hora de verlas. ¡Oh dios esperemos que hayan salido! ¿Y si no han salido? Eh no, no querría llevarme una desilusión. Crucemos los dedos. Qué emoción. De todos modos me he enamorado de esta cámara, tiene un no sé qué, usarla es fascinante…”
“Bien ahora aprendamos a cargar las películas en la espiral para luego desarrollarlas en el tank. Delante de vosotros tenéis películas caducadas para usar a la luz para aprender a cargarlas en las espirales. Memorizad el procedimiento, hacedlo con los ojos abiertos, no, no probéis ahora a cerrar los ojos, creaos una memoria visual porque cuando estaréis a oscuras tendréis solo el tacto a vuestra disposición. Aprended a abrir y cerrar la espiral.”
“Bien, ahora probad con los ojos cerrados. Perfecto. Parece fácil ¿no? Ahora bajemos a la cámara oscura y hagamos las pruebas a oscuras.”
La oscuridad es densa, a oscuras sin embargo parece más difícil.
“Oh dios pero ¿debe estar tan oscuro? ¿Pero no debería haber la luz roja? Hoy no. Mañana tendremos la luz roja, hoy no porque las películas son pancromáticas, si no no podríais fotografiar los objetos rojos, ok, sí, saldrían negros como en las viejas películas mudas, pero hoy las películas modernas son pancromáticas por lo cual debéis cargarlas a oscuras. ¿Hecho? Ok, es fácil incluso a oscuras. Entonces, probemos a cargar vuestros verdaderos rollos.”
“Caray, ¡pero esta película es distinta, más ancha no entrará nunca! No es distinta, es que es la que tiene las fotos que no quieres llamar hermosísimas pero que en realidad te gustan mucho. Es distinta la emoción no la película. Con calma, sin pánico, tenemos toda la tarde por delante.”
Susurro de películas. Susurro de películas que se deslizan en las espiras de las espirales.
Finalmente.
“¿Todos los tank han sido cerrados? Perfecto, encended la luz.”
¡Fiat lux!
Wow, cada vez más emocionados.
Preparemos los baños, antes sin embargo el agua a la justa temperatura. Explicación sobre el proceso de revelado del rollo.
“Tarde o temprano la explicación os toca, es de todos modos tecnología química, tenéis que entender cómo funciona.”
“Agua a 20 grados, ni uno más ni uno menos. ¿Cómo hacer? Termómetro de precisión a alcohol, parece el de mercurio pero no es de mercurio y además no se baja agitándolo, sube y baja solo. Grifo del tipo del baño de casa con mezclador y termómetro bajo el chorro. Fría, caliente, fría, caliente, caliente, fría, …, ¡justa! Sí, justo como en la canción de Gaber cuando uno se hace el champú.”
Llenamos la jarra con 5 litros de agua a 20 grados.
Aire de pequeño químico. Solución 1+25 de Rodinal.
“¿Qué quiere decir 1+25? Calculadora, ¿por qué 5.000 dividido por 26? ¿No era 25? Ah, yo con las proporciones nunca he sido bueno, pero es fácil.”
Rodinal, una fórmula química de más de 100 años, el primer revelador comercial de la historia para revelar la película que hemos usado hoy realizada con las nanotecnologías y que solo hace 5 años no existía, sin embargo es una de las combinaciones que proporciona los resultados más bonitos. La fascinación del proceso analógico es también esto.
Revelador listo, baño de stop listo, fijado listo. El inconfundible olor de la química fotográfica, los colores de las soluciones, los tank destapados a la espera del primer baño, el cronómetro digital listo.
“¿Pero no habría sido más oportuno un buen cronómetro de agujas? Qué tiene que ver, no somos fanáticos, para contar es mejor lo digital, ¿no lo han inventado para esto?”
“¡Listos, ya! Verter en los tank, cerrar, dale con la agitación como os hemos enseñado, agitar durante los primeros 30 segundos. Stop. Estamos al minuto, agitar durante 7 segundos, stop. Estamos a los treinta, agitar durante 7 segundos, stop. Estamos al minuto, agitar durante 7 segundos, stop.”
“¿Pero cuántas veces lo tenemos que repetir? 8 minutos hemos dicho, ánimo, estamos casi al final.”
“Ok, 8 minutos, abrir el tank, verter el revelado y mandar dentro el stop. No, no se debe tirar al inodoro, es un producto químico, debe ser eliminado adecuadamente. También el aceite que usáis para freír lo debéis eliminar y no debéis tirarlo al fregadero.”
“Stop ok, ahora pasemos al fijado, 7 minutos, agitad de vez en cuando, pero relájate, lo que está hecho está hecho. No, no me digas así que me viene la ansia.”
“Perfecto, fuera el fijado.”
Y ahora, el momento de la verdad.
“Fuera la primera pareja a aclarar bajo el agua corriente. Siete, ocho minutos al menos, mejor 10.”
“Sí, podéis abrir el tank pero de todos modos no se ve nada. Es inútil que mires de reojo, no estropees la película, déjala tranquila en la espiral mientras aclaramos. Cara perturbada. Has visto todo negro, ¿verdad? Tranquilo, parece siempre todo negro.”
“Ok, ya estamos. Un breve baño con agua destilada e imbibente para quitar la cal del agua del grifo. ¡Y ahora, abrid!”
Redoble de tambores. Tensión por las nubes. Suspance.
Wow, aquí están los fotogramas. Gritos de júbilo. Caras sonrientes y relajadas. Emoción. Las fotos están ahí, ¡parece un milagro! Rollo sostenido en alto como la ampolla con la sangre de San Gennaro.
“Perfecto, no las toquéis demasiado. La emulsión está húmeda, se raya fácilmente, no levantéis polvo que se pegue a la emulsión y arruinéis todo. Tranquilos, está mojada, no se entiende nada, están en negativo. Parecen desenfocadas. La emulsión está hinchada, descubriremos mañana cómo han salido. La fotografía analógica requiere paciencia. Colguemos los rollos y buena tarde. Nos vemos mañana, 10:30.”
Domingo por la mañana. A las 9:30 los primeros ansiosos están ya en el Spazio Chirale.
Mesas blancas, tiras de negativos secos extendidas en las mesas. Mesa luminosa y lupas. Tijeras. Olor a celuloide.
“No se usa el celuloide para las películas desde al menos 90 años. Lo sé, pero los negativos huelen igualmente a celuloide. Qué sabéis del olor a celuloide, sois demasiado jóvenes, ninguno de nosotros lo ha visto nunca. No lo sé, pero este es olor a celuloide estoy seguro. Vale, cuando era pequeño las pelotas de ping pong eran de celuloide y no tenían este olor. A mí me parece el olor de las pompas de jabón. Pero qué dices, las pompas de jabón no tienen olor y como mucho perfuman. En efecto, el imbibente con el cual hemos aclarado las películas para evitar la cal se usa también para hacer los líquidos de las pompas de jabón.”
“Ahora sin embargo cortad los negativos en tiras de 6 fotogramas y ponedlas en los pergaminos.”
“Perfecto, todos a la cámara oscura.”
Aquí están las luces rojas. “Qué pasada.”
Ampliadoras, cubetas, pinzas. Mezcla de tecnología óptica y química. Olor a fotografía analógica. El inconfundible aroma del baño de fijado.
Se parte con las pruebas a contacto. Aquí está el papel fotográfico. Reconocer al tacto el lado con la emulsión.
Olor a papel fotográfico. “Por favor, no oláis los sobres negros abiertos con el paquete de papel dentro, que si por error alguien enciende la luz quemáis 100 euros de hojas. Es un curso de cámara oscura no de sommelier.”
Regulaciones, tiempo, probemos con 4 segundos a F8. Vamos por experiencia, son las pruebas a contacto, después con las fotos individuales haremos las pruebas con cuidado.
“Timer digital regulado a 4 segundos. ¿Digital? Y basta con esta historia del digital contra el analógico, los timer han sido siempre digitales, los de agujas son incómodos y nadie los usaba ni siquiera hace 30 años.”
Luz blanca. Cuatro segundos, stop.
“Fuera al primer baño. Wow. Parece una magia, la hoja era blanca y ahora está apareciendo la imagen. Aquí está la tira de pequeños fotogramas, pero esta vez en positivo. Rayos están oscuras, esta es clara, esta… No, no quiere decir nada, son pruebas, lo importante es que se vea qué hay en la foto. Ahora fuera, haced todos la prueba a contacto y luego de nuevo arriba a elegir la primera foto a imprimir. Filtro rojo bajo la ampliadora, encender, papel, qué buen olor, emulsión arriba, disposición de los negativos, apagar y poner en stand by, quitar filtro, timer a 4 segundos, tú prueba a 8 que tienes los negativos más densos, luz blanca, stop, baño revelado, wow qué magia, ahora baño de stop, ahora al menos noventa segundos en el fix, ok podemos encender las luces. Parecen bonitas, ir a aclarar bien la copia de las pruebas.”
Ahora empezamos las copias. Inserción del negativo en el cabezal. “Encender, proyección, regular tamaño, enfocar. Aquí tenéis el focómetro. ¡Qué pasada veo el grano! Perfecto, está enfocado.”
“Ahora os enseño a hacer las pruebas de exposición a tiras.”
“Perfecto, ahora desarrollamos. Bonita así a tiras, casi casi me la quedo. Para mí está bien a 6 segundos, mejor 4, ok hagamos 5 y medio.”
“Bonita foto. Pero qué maravilla. Adelante el siguiente.”
“¿Todo claro? Hay tres ampliadoras y tres líneas de cubetas para el proceso. La cámara oscura es toda vuestra.”
Silencio. Sonido leve de los químicos que flotan lentos en las cubetas. El tiempo parece estar regulado en otra dimensión. Luz roja, luz clara, copias que se alinean en las mesas para el secado.
Pruebas, líos, experimentos, entusiasmos, decepciones, comparaciones. “Mejor más clara, mejor más oscura. Querría esta parte blanca tan clara pero también esta parte gris más oscura que esto.”
“Ok. Ha llegado el momento de hablar de la regulación del contraste.”
El tiempo transcurre sin que nadie se dé cuenta. En cámara oscura el tiempo parece haberse detenido, pero para el resto del planeta son ya las siete de la tarde y es el momento de volver a la luz blanca de la galería Spazio Chirale y admirar el fruto del propio trabajo.
“Nunca habría imaginado que en solo dos días me llevaría a casa copias tan bonitas.”
Como siempre las copias más interesantes son las que nacen de los errores cometidos casualmente, a menudo irremediables pero también irrepetibles, no del mismo modo, no en el mismo tiempo.
Ahora está claro para todos. Cada copia individual es una pieza única que existe porque se han realizado acciones de un cierto modo aquí y ahora. Podrás intentar repetir mil veces en cámara oscura aquellas acciones pero nunca obtendrás la misma idéntica copia y las sensaciones que sentirás haciéndola nunca serán las mismas.
Han sido dos días intensos pero de absoluta diversión.
Es por esto que se fabrican aún las películas y hay incluso quien invierte en investigación y desarrollo, pero para quien ha participado en el workshop la cosa no sorprende en absoluto.