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Maker Faire Rome 2018: Por primera vez una lectura en clave business
La Maker Faire Rome 2018 acaba de concluir, hemos participado y hemos quedado muy satisfechos. En este artículo os contamos por qué.
Digamos la verdad: llevar a Roma la Maker Faire no podía ser un proyecto fácil, sobre todo con la ambición de convertirla en el evento de referencia del continente Europeo.
Hagamos un pequeño paso atrás y un poco de historia.
El movimiento Maker nace en los Estados Unidos a comienzos del nuevo milenio. Se trata de un movimiento de contracultura que hunde sus raíces en el movimiento hacker de los años ‘90 — hacker en sentido literal y positivo, claro, el movimiento del software libre que, bajo la bandera del Open Source, ha revolucionado y democratizado el mundo de los Sistemas Operativos.
Los mismos conceptos aplicados al sector del hardware y de la automatización industrial fueron por tanto llevados adelante por una red de nuevos hackers que aplicaban sus habilidades al mundo físico de las máquinas de fabricación.
El término Maker fue inventado poco después por nuestro amigo Dale Daugherty, periodista, editor y exponente activo de aquel naciente movimiento. El término fue atentamente ponderado con la intención de distanciarse del término hacker — que para entonces había asumido una connotación negativa, erróneamente asociado a las intrusiones ilegales en los sistemas software — pero que al mismo tiempo indicara claramente el hecho de que los makers construyen cosas.
El verdadero maker era quien inventa objetos y sistemas, a menudo tecnológicos, a menudo bizarros e inútiles, con una intención que definiríamos artístico-conceptual. El maker construye cosas porque es capaz de hacerlo.
El nuevo término se convierte también en la base para el título de una revista, Make: — los dos puntos forman parte del nombre, el propio título de la revista introduce su contenido. Se sobreentiende que la pregunta del lector sea: “¿Qué puedo hacer hoy?”.
Junto con la magazine se idea un formato para una fiesta que sea autocelebrativa del propio movimiento maker: la Maker Faire, precisamente.
La primera fiesta de la creatividad y del ingenio de los nuevos hackers se celebra en San Francisco, todavía hoy sede de la más importante Maker Faire. Inventores, creativos, artistas y científicos de todo el continente americano afluyen para mostrar y compartir sus bizarras invenciones, una mezcla entre un parque de atracciones y el Burning Man que tanto recuerda el espíritu maker de las fiestas americanas.
El formato, propiedad de la sociedad editorial de Dale Daugherty, se extiende primero por todos los states y sucesivamente al resto del mundo. Es un formato que se concede en licencia, habitualmente a una community maker local.
En 2012 el movimiento Maker ha entrado ya en el mainstream cultural y los economistas de la presidencia Obama ven en el movimiento elementos de inspiración para un nuevo renacimiento cultural y tecnológico de occidente.
La red de Fab Lab — laboratorios que, en lugar de ser genéricos makerspace, están estructurados según un modelo ideado nada menos que por el MIT de Boston — es indicada como la alternativa a la gran industria manufacturera robotizada, una oportunidad para llevar la producción industrial de vuelta a los western countries.
En 2012, con el fuerte sponsorship de la Embajada Italiana de los Estados Unidos, se favorece la adquisición de la licencia para la edición Europea de la Maker Faire por parte de la Cámara de Comercio de Roma.
El objetivo es llevar un evento de inspiración al territorio italiano, favoreciendo la agregación sobre iniciativas institucionales del movimiento Maker Italiano y Romano, que ya entonces era de los más relevantes a escala mundial.
Utilizar un evento nacido como fiesta autocelebrativa de una community planetaria que se identifica bien en eventos carnavalescos con sabor high tech como el Burning Man para representar la innovación industrial y tecnológica en contextos formales como Cámaras de Comercio y asociaciones empresariales, comprenderéis por vosotros mismos que no es algo fácil.
Y, en efecto, terminado el entusiasmo de las dos primeras ediciones de 2013 y 2014 — celebradas respectivamente en el Palazzo delle Esposizioni del EUR y en el Auditorium de Roma, caracterizadas ambas por un gran éxito de público y una fuerte participación del movimiento maker europeo — desde 2015 comenzaron las primeras tensiones.
La tercera edición, celebrada en la Ciudad Universitaria de la Sapienza de Roma, fue de nuevo un gran éxito de público, tanto que desde 2016 el evento se celebrará en la Nuova Fiera di Roma ocupando hasta 7 pabellones, pero dejó tras de sí una larga estela de críticas.
Por un lado, la parte más pura del movimiento Maker contesta la curaduría considerando la selección de los proyectos y sobre todo de los sponsors demasiado business y generalista; por otro, el mundo empresarial no detecta efectivos elementos de interés en lo que aparece como un gran bazar de tecnologías maker a bajo coste, con profusión de muñequitos y maceteros impresos en 3D.
Mientras tanto, sin embargo, el público pagante sigue creciendo, y el organizador — que hoy se llama Innova Camera, Empresa Especial de la Cámara de Comercio de Roma — sigue desempeñando una excelente labor, afrontando dificultades organizativas aparentemente insuperables y llevándose a casa un indudable éxito también en las ediciones 2016 y 2017, a pesar de la intrínseca ambigüedad del posicionamiento de un evento que se propone como Feria de la Innovación en ámbito business pero es frecuentada predominantemente por familias en busca de curiosidad y diversión.
Mientras tanto el movimiento Maker romano e Italiano ha crecido pero sobre todo ha evolucionado.
De los Fab Lab de la red “fablabroma” han nacido spin-off empresariales importantes y de éxito. Nosotros mismos constituimos un válido ejemplo, y allí donde el espíritu creativo e impertinente de los orígenes no se ha perdido, se asiste a una generación de nuevos empresarios capaces de canalizar las energías y la inventiva hacia productos y servicios que puedan aportar innovación social y favorecer el desarrollo de los propios territorios.
En la edición de este año, la quinta Maker Faire Europea, por primera vez han aparecido elementos que dejan esperar que el proyecto iniciado en 2013 esté en el camino correcto.
Un ejemplo para todos, el área “New Manufacturing” curada por CNA Nacional dentro del Pabellón 4, donde también nosotros de Spazio Chirale estábamos presentes como expositores y hemos contribuido junto con nuestra Asociación CNA Roma a gestionar su curaduría.
Por primera vez, hemos conseguido contar una historia. La historia de cómo tecnologías y procesos nacidos de la cultura maker pueden mejorar las performance de las pequeñas y medianas empresas y de las microempresas artesanas.
Desde la carpintería que utiliza procesos puestos a punto en los Fab Lab para innovar mediante resinas epoxídicas y máquinas digitales el diseño de sus productos, hasta la empresa que es capaz de montar en muy poco tiempo sets cinematográficos y teatrales — de cualquier estilo y época histórica — gracias a la fabricación digital, pasando por la tienda vintage que alquila vestidos y trajes de escena revitalizados y hechos innovadores a través de la electrónica wearable e interactiva.
Por primera vez, empresarios grandes y pequeños hacían cola en los stands atraídos por la exposición — no de bizarras creaciones maker, sino de verdaderos procesos productivos, de los cuales identificaban a distancia la relevancia con la propia actividad y cultura profesional.
Muchos estaban en la feria con la familia y con los niños y se quedaban sorprendidos al descubrir inesperados elementos de interés para su propio trabajo.
Que esto sea el camino correcto para el formato romano de la Maker Faire nos lo ha confirmado el agradecimiento de una visitante que, satisfecha, nos ha dicho que el área curada por nosotros proporcionaba la clave de lectura para comprender para qué pueden servir realmente, en un contexto industrial, todas las bizarras tecnologías que se ven en el resto de la feria.
Han sido tres días masacrantes para nuestro staff, pero de gran satisfacción.
Un agradecimiento particular a nuestros chicos que han trabajado sin tregua en la acogida y gestión del público, a la CNA Nacional y a la CNA Roma por el excelente trabajo de organización y gestión del área diseñada y realizada en tiempos récord, y naturalmente a la Dirección y a todo el staff de Innova Camera que ha hecho posible esta gran kermesse.