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NFT y CryptoArte: Tecnología Blockchain para el nuevo mercado del Arte

¿Qué son los NFT? ¿Cuál es la importancia de la tecnología Blockchain para el Arte Digital? ¿Por qué estamos a punto de poner en marcha una importante iniciativa en este sector? Descúbrelo en nuestro artículo.

En el mes de mayo, la célebre Casa de Subastas Christie’s durante la 21st Century Evening Sale subastará un lote de 9 imágenes digitales, 24 × 24 píxeles, que representan otros tantos CryptoPunk realizados por el colectivo Larva Labs en 2005 mediante un software generativo.

El precio estimado se prevé entre los 7 y los 8 millones de dólares, la transacción estará garantizada por un certificado de originalidad y propiedad en formato NFT (Non Fungible Token) y respaldada por la tecnología Blockchain, y para la ocasión Christie’s aceptará pagos en criptomoneda además que en dólares.

ACTUALIZACIÓN DEL 10.5.2021: ¡EL LOTE SE VENDIÓ AL PRECIO DE 17 MILLONES DE DÓLARES!

Según Noah Davis, especialista de Arte Contemporáneo y de la Posguerra en la sede neoyorquina de Christie’s, se trata de un evento de alcance histórico: “Con este lote especial dentro de la 21st Century Evening Sale el advenimiento de la CryptoArte está realmente e indiscutiblemente entre nosotros. ¡Bienvenidos al futuro!”.

Pero ¿qué son los NFT y de qué modo la tecnología Blockchain permite hacer únicas las obras de arte digitales?

¿Cuáles son los problemas conectados con la reproducibilidad de las obras digitales y por qué de repente el mercado del arte parece estar en agitación sobre estos temas?

¿Por qué también nosotros estamos a punto de lanzar una importante iniciativa en este campo?

El problema es bastante articulado y la comprensión de lo que ya parece ser un proceso irreversible en el mercado del arte requiere seguramente una evolución de nuestra mentalidad.

Para comprenderlo partamos de la tecnología y empecemos por la Blockchain. ¿Qué es una blockchain y cuál es su relación con las transacciones de pago?

La tecnología blockchain (literalmente cadena de bloques) fue definida con el primer proyecto de criptomoneda: el BitCoin.

El objetivo del creador de los BitCoin era el de realizar una moneda electrónica que no estuviera controlada por una sola entidad central como ocurre con las monedas convencionales.

En las monedas convencionales como el EURO el valor convencional está ligado a unos certificados emitidos e impresos por un Banco Central que decide las cantidades presentes en el mercado, es decir, en circulación, establece la forma (billetes de distinto valor) y las modalidades de retirada.

Incluso cuando las transacciones se producen en forma electrónica, el valor intercambiado hace referencia a una equivalente cantidad de moneda que de alguna manera será impresa en billetes depositados física o virtualmente en operadores autorizados por el Banco Central.

La moneda tiene su valor ya que todos nosotros, convencionalmente, acordamos que tal valor debe ser atribuido a los billetes e implícitamente atribuimos confianza al banco central y a sus reglas.

También en el caso de las criptomonedas como el BitCoin, el valor correspondiente es fruto de una convención y por tanto un acuerdo entre todos los actores involucrados en una transacción monetaria, pero al contrario que la moneda convencional, no existe una Entidad Central que gobierne la moneda. La autenticidad de una transacción no puede por tanto ser garantizada por algún certificado, digital o físico, emitido y autenticado por un organismo considerado autoritativo.

¿Cómo es posible garantizar que un intercambio de BitCoin (u otra criptomoneda) sea auténtico? Si no existen billetes y sujetos autorizados para su depósito, ¿cómo podemos estar seguros de que el pagador disponía efectivamente de la suma pagada? ¿Cómo distingo un BitCoin auténtico de cualquier información digital del mismo formato?

Es aquí donde entra en juego la Blockchain. Una blockchain es un archivo digital, públicamente accesible, constituido por una concatenación de registros, llamados bloques, cada uno de los cuales representa una transacción. Los bloques de la cadena están conectados utilizando técnicas avanzadas de criptografía. La posición de cada bloque en la cadena es significativa, así como las claves criptográficas que autentican su contenido y posición.

¿Dónde está almacenado este archivo? ¿Quién lo gestiona?

El sistema prevé que en la gestión de la blockchain participe una gran multitud de usuarios. Cualquiera puede poner a disposición su propio ordenador, basta con estar conectado a Internet y tener instalado un software específico.

El archivo está por tanto presente en múltiples copias distribuidas en un gran número de ordenadores. Cada vez que un sistema realiza una nueva transacción, envía públicamente un mensaje a todos los ordenadores conectados y activos en la blockchain. Un conjunto complicado y sofisticado de protocolos decide qué sistemas son llamados a procesar la transacción y a añadir el nuevo bloque en la cadena tras generar los códigos criptográficos. En poco tiempo todos los ordenadores que participan en la gestión de la blockchain sincronizarán sus propias copias locales del archivo que contiene la cadena.

La cosa es seguramente compleja, pero la tecnología funciona y es tanto más segura cuantos más son los nodos que participan en el sistema. La Blockchain es de hecho un gran registro público compartido. La fiabilidad del registro es extremadamente elevada, ya que para falsificar una información sería necesario romper una criptografía compleja en la mayoría de los ordenadores que participan en la gestión, cosa en la práctica imposible.

En el caso del BitCoin la blockchain correspondiente ha sido diseñada para representar exclusivamente intercambios de dinero. Un bloque puede representar la emisión de un nuevo BitCoin (el proceso de emisión está gestionado por un algoritmo pseudoaleatorio que recompensa a los ordenadores que ponen a disposición del sistema sus recursos, en jerga tal proceso se llama mining) o bien una transacción de transferencia de una cierta cantidad de BitCoin de una cuenta electrónica a otra (las cuentas son anónimas y llamadas wallet).

El dinero es un bien fungible. Con este término, en Economía, se indica un bien que está caracterizado solo por su valor pero no tiene una unicidad propia: si Alice presta 10 euros a Bob utilizando un billete específico de 10 euros, no es necesario que Bob le devuelva exactamente el mismo billete, Bob puede devolver cualquier conjunto de monedas o billetes cuyo valor total sea igual a 10 Euros. Cuenta el valor no el objeto utilizado para representarlo.

Por el contrario, un contrato de compraventa o un certificado de autenticidad emitido por un artista para su obra son bienes no fungibles, ya que tienen su propio valor específico y no pueden ser sustituidos con otros archivos o documentos diferentes.

La blockchain de BitCoin puede gestionar solo bloques relativos a información (token) fungibles.

Inspirándose en el proyecto BitCoin se han desarrollado otros estándares de tipo blockchain más articulados y capaces de gestionar también transacciones que son identificables por certificados digitales (token) no fungibles.

La blockchain Ethereum, por ejemplo, está diseñada para gestionar también los llamados smart contract, que son asimilables a registraciones notariales de contratos. Los bloques de la blockchain Ethereum pueden por tanto contener token no fungibles (NFT).

A través de los NFT es por tanto posible gestionar el registro de contratos de compraventa o de certificaciones de autenticidad con las mismas características de seguridad de las transacciones económicas efectuadas con criptomonedas como los BitCoin o los Eth, que son la moneda usada en la blockchain Ethereum. En este caso, por tanto, además de los bancos vienen también desintermediados sujetos como los Notarios o los Registros Catastrales.

Si hemos comprendido este pasaje, podemos comprender cómo Christie’s es capaz de tratar la venta de un archivo digital que contiene un bitmap que representa un CryptoPunk.

Los pasos son los siguientes:

  • El autor de la obra digital genera un Token No Fungible que contiene información que se refiere de modo unívoco al archivo de la imagen, por ejemplo usando un algoritmo de digest. Tal Token representa el certificado que atesta la posesión de la obra. El Token se introduce en la Blockchain (por ejemplo Ethereum) y desde este momento es único y perfectamente reconocible y verificable por todos. El Token pertenece a su creador, es decir al wallet del Artista.
  • La Casa de Subastas concluye la venta y el comprador efectúa el pago (con transacción ordinaria en dólares o con criptomoneda).
  • Se genera la transacción de transferencia del Token No Fungible del wallet del Artista a la del Comprador. Desde este momento cualquiera puede verificar que el Token que atesta la propiedad esté asociado al wallet del Comprador.
  • Cualquiera puede duplicar, imprimir, visualizar el archivo del Artista, el sistema no sirve para prevenir la copia. Cualquiera puede continuar teniendo una copia del archivo, pero solo el Comprador podrá atestar de ser el Propietario.

¿Todo esto os parece absurdo?

¿Os estáis preguntando por qué deberíais desembolsar 7 millones de dólares para tener la “propiedad” de una imagen que cualquiera puede descargar en su propio PC?

Si no consigues encontrar una respuesta sensata es solo porque probablemente sois unos boomer o pensáis como unos boomer.

Os hacemos nosotros una pregunta a vosotros.

¿Por qué los coleccionistas desembolsan millones de dólares para tener la propiedad de una pintura de Van Gogh que se encuentra en un museo y permanecerá en el museo visible para todos?

¡Bienvenidos al futuro!

Mientras tanto, hemos dedicado un episodio de nuestro Friday Splash al tema tratado en este artículo, con invitados excepcionales: Fabio Giampietro, artista italiano nacido en 1974 y uno de los pioneros del arte digital en la blockchain; Fabiola Iraci Gambazza del estudio E-Lex en los sectores de data protection y de propiedad intelectual; Stefano Monti, economista cultural, empresario y editor (Monti & Taft).